Ciencias políticas

Éstas tienen su origen en el siglo XIX como parte de las corrientes filosóficas que se tenían en aquella época, debido a los acontecimientos ocurridos a partir de lo que se conoce como Revolución Industrial. Algunos estudiosos afirman que la sociedad tuvo necesidad de adentrarse más en un contexto que les permitiera comprender con mayor claridad las modificaciones que se estaban gestando dentro de las esferas gubernamentales.

Sin embargo, otros historiadores han situado el origen de las ciencias políticas en la Roma antigua, de acuerdo a las normas de democracia e igualdad que se tenían en las llamadas “polis” o ciudades. Posteriormente, en la región que ahora es conocida como la India pueden encontrarse textos que hablan sobre conceptos muy similares a los de la política actual. Todos ellos fechados antes del siglo VI a. C.

Para entender de manera clara, el objetivo fundamental que persiguen las ciencias políticas, es primordial detenernos a analizar una serie de conceptos que son ineludibles. Enseguida se citan los más importantes:

Estado Es una porción de un territorio en la cual sus moradores se encuentran sujetos tanto a una legislación de carácter local como a una de mayor trascendencia. Por ejemplo, en el caso de España, cada provincia tiene su código propio para aplicar sus leyes. Sin embargo todas estas entidades se encuentran sometidas a los preceptos que encierra su Constitución.

Gobierno Hace referencia a la institución que asume todas y cada una de las atribuciones del poder ejecutivo. Al mismo tiempo condensa el poder político para manejar y dirigir los destinos de una sociedad determinada. Su representante máximo es el presidente o bien un primer ministro. Aquí es un buen momento para realizar la siguiente consideración. Recordemos que aunque varias personas los confunden, Estado y Gobierno no son la misma cosa, ya que este último ejerce el poder por un período de tiempo determinado, para posteriormente abandonar ese sitio. Mientras que el Estado, permanece inmutable.

Poder Se define como la capacidad de una persona o de una organización para llevar a cabo una acción determinada. Pongamos el ejemplo del sistema político mexicano. Ahí el poder se divide en tres componentes fundamentales:

– El poder ejecutivo, encarnado en la figura del Presidente de la República.

– El poder legislativo, representado por la Cámara de diputados y la Cámara de Senadores. (En otros países a éstas se les conoce como cámara baja y Cámara alta respectivamente).

– El poder judicial, el cual recae en manos de la Suprema Corte de Justicia.

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