Cleopatra y Marco Antonio


Cleopatra quería reinar sola, pues consideraba que su hermano era demasiado joven para gobernar Egipto, con la ayuda de Julio César, unas frases muy bonitas, sin embargo destituyó a su hermano-esposo, y quedó como exclusiva soberana, se convirtió en la amante de Julio César. Esta relación fue arrolladora, César, exclusivamente por amor, puso en peligro el imperio romano, en una guerra muy complicada contra Pompeyo. Cleopatra había logrado conquistarlo al presentarse ante él enrollada en una alfombra y ofreciéndose como un magnífico regalo.

Lo siguió a Roma y tuvo un hijo con él: Cesáreo. Después de que julio César fuera asesinado en el 44 a.C., Cleopatra huyó de Roma. Ganó entonces los afectos de Marco Antonio y con él regresó triunfante a Egipto en el 42 a.C.

Lo que es el amor de Marco Antonio por Cleopatra se impuso, tanto a las súplicas de su primera mujer, Fluvia, que intentó separarle de la reina egipcia hasta su muerte, como al posterior matrimonio con Octavia, hermana de Octavio. En el 36 a.C. Marco Antonio y Cleopatra se casaron. Esto enfureció a Octavio, pues Marco Antonio aun seguía casado con su hermana, entonces decidió destruirlos. En el año 31 a.C. una flota conjunta de Antonio y Cleopatra fue totalmente aplastada por las fuerzas de Octavio en una humillante derrota.

Marco Antonio convivió con Cleopatra y tuvieron dos gemelos, a los que llamaron Alejandro Helios y Cleopatra Celene (Alejandro “el sol” y Cleopatra “la luna”).

Las relaciones transcurrieron durante trece años, desde el año 42 hasta el 30 a.C. Cuando este se suicida tras recibir la falsa noticia de la muerte de Cleopatra desesperado, se clavó su propia espada. No murió de inmediato, sus sirvientes le trasladaron al mausoleo donde ella se había encerrado. Allí expira, en los brazos de su amada.

Tras sepultar a Antonio, Cleopatra decide morir. Las heridas que se hizo en el pecho, llorando ante el cuerpo de Marco Antonio, se habían infectado. La fiebre y su abandono, al negarse a tomar alimentos, hacen temer lo peor. Octavio no podía consentir que la reina muriera, sin desfilar a su lado en señal de su “triunfo”, así que la amenazó con la muerte de sus hijos si persistía en su actitud, Cleopatra volvió a alimentarse e intenta repetir la maniobra que tanto éxito había tenido en el pasado: seducir a Octavio. Pero el victorioso general no se dejó impresionar por la reina, al parecer concentra su rechazo en la nariz, demasiado grande a su gusto: “Si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta, la historia del mundo habría cambiado”.

Así que Cleopatra, negándose a la humillación de compartir el “triunfo” de Octavio, elige la única salida posible, se hizo vestir con sus mejores galas, envió un mensaje a Octavio pidiendo que su cuerpo fuese sepultado junto al de Antonio y se dejó morder por un áspid.

Era el 12 de agosto del año 30 a. de C. La reina había muerto entre el amor y su destino, después de haber vivido 39 intensos años.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *