El último piso


Comenzamos con las historias de miedo, esto comienza asi:

-No alquiles el apartamento, hay fantasmas-. Eran las palabras que Ronda había escuchado como bienvenida de su única vecina en el último piso de apartamentos. La joven no creía en fantasmas, y le había costado mucho trabajo encontrar algo que se ajustara a sus necesidades. Además al ver la frialdad de la casera ante tal comentario, no quiso darle mayor importancia.

Invitó algunas amigas para que le ayudaran a ordenar sus cosas, pero ellas llegaron con otras intenciones, querían inaugurar la casa con algunas copas. Terminaron regadas por el suelo, al igual que todo aquello que se suponía debía colocar en su lugar.

La mañana siguiente al despertar de tal borrachera, Ronda se llevó tremenda sorpresa, ¡Toda la casa estaba completamente amueblada y con cada cosa en su lugar!, incluso ella amaneció cobijada sobre la cama. Pensó entonces que la borrachera había sido un pretexto de sus amigas para sorprenderla de esa manera.

Eso le hizo comenzar el día sonriendo, pero ya era tarde y se apresuró para no llegar tarde al trabajo, cuando cerraba la puerta, recordó que había dejado el celular sobre la cama y volvió por él.

Un escalofrío recorrió su cuerpo al ver la cama perfectamente tendida, pues ella no se dio el tiempo de arreglarla. Pero se convenció a si misma de que todo aquello era culpa de la resaca que la tenia aun distraída.

En el trabajo se comunicó con sus amigas para agradecer el detalle de ordenar su casa, pero todas ellas negaron haberlo hecho, lo cual la puso a pensar un poco y agregando el incidente de la cama, recordó lo que le había dicho su vecina sobre los fantasmas, así que al volver al edificio, fue directo a su puerta, no con la intensión de interrogarla, sino simplemente para conocerla mejor.

La mujer compartió su cena y después le invitó un café, ese tiempo le fue suficiente a Ronda para llegar a la conclusión de que su vecina no estaba muy cuerda. Así que volvió a casa más tranquila.

Cuando entró sintió que un balde de agua fría le caía sobre la cabeza. Todos los muebles estaban aun embalados y el resto de sus cosas dentro de las cajas. Sobre el piso había machas de sangre y en su habitación dos figuras blancas pintadas con tiza. Eso ya no era cosa de la resaca, así que salió corriendo a casa de su vecina para saber lo que ahí había sucedido.

Notó que un gran charco de sangre unía ambas puertas y se quedó ahí congelada varios minutos, cuando tomó un respiro profundo, llamó a la puerta de su vecina, pero esta no respondía, solamente se escuchaban sus quejidos. Gritó por ayuda, pero no había nadie más habitando el último piso. Así que llamó a la policía.

Cuando los agentes llegaron, se mostraron muy sorprendidos, y los ojos casi se les salen de las orbitas cuando Ronda muy histérica les señalaba la inmensa mancha de sangre diciendo que algo le había pasado a su vecina.

Mientras un oficial la interrogaba, otro llamaba a la puerta de la mujer sin obtener respuesta. Ronda les dijo que acababa de cenar con ella, así que decidieron entrar por la fuerza… la mancha de sangre estaba ahí, y también en las paredes, pero no había rastros de la mujer, ni siquiera de sus pertenencias, el departamento estaba completamente vacío.

Ronda no podía creer lo que ocurría, no había rastros de que alguien viviera ahí, pero recordaba perfectamente haber cenado ahí, incluso dijo algunos cumplidos a la mujer por su excelente gusto en decoración… además de eso habían tomado café…y por supuesto escuchó sus quejidos a través de la puerta…

El estado de nerviosismo fue tal, que los agentes decidieron llevarla hasta un hospital. En su camino por el pasillo, un escalofrío la hizo desvanecer y volteó hacia atrás como acto reflejo…ahí estaba su vecina murmurando: -Te dije que había fantasmas…pero no quisiste escucharme-.

Camino al hospital uno de los agentes le dijo que ultimo piso no debía ser habitado, mucho menos ese par de departamentos, pues habían ocurrido ahí terribles asesinatos, y las machas que acababan de ver correspondía exactamente a las de aquel horrible día, el estuvo ahí cuando encontraron a aquella mujer clavada con un hacha en su propia puerta. Y su descripción correspondía con las caracterizas que Ronda proporcionó de su vecina.

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