Importancia de seleccionar un cuestionamiento interesante

La importancia de seleccionar un cuestionamiento interesante

En el momento en el que el investigador científico ya sabe con exactitud el asunto del cual tratará su investigación científica, es el instante preciso donde se debe sintetizar el problema para que de ese modo se puedan atacar cada una de sus partes.

A continuación se enuncian una serie de recomendaciones que permitirán elegir un tema atractivo:

  • Toma en cuenta tu entorno, así como los conocimientos que hayas adquirido con anterioridad ya que muchas veces esto sirve como un ancla para cimentar tus ideas.
  • Contacta, de ser posible, a especialistas que conozcan el tópico que vas a desarrollar.
  • Recopila información de diversas fuentes (revistas, periódicos, videos, internet, libros etcétera) para enriquecer tu investigación.
  • Realiza una bitácora de actividades y ten a la mano una libreta en donde apuntes todas tus observaciones, para que después puedas depurarlas con toda facilidad.

En ciertas ocasiones, una vez llevadas a cabo estas acotaciones, surge un pequeño conflicto. El investigador debe tener cuidado de que su trabajo no se haya realizado ya con anterioridad, es decir, aunque se trate de un mismo tema, éste debe abordarse de forma distinta ya sea con diferentes herramientas o tomando en consideración otros aspectos que “sus colegas” hayan dejado en el olvido o que simplemente los consideraron irrelevantes.

Otro aspecto importante a considerar es que se debe forzosamente de contar con los medios suficientes (ya sean materiales o económicos) para concluir el trabajo de campo, pues de otro modo todo el esfuerzo inicial habrá sido en vano.

Llegamos ahora a otro punto trascendental: ¿qué tan interesante resulta el problema planteado para los demás? Lógicamente, no todas las investigaciones científicas son dirigidas a la sociedad en general, sino que se eligen, nichos o sectores de público objetivo a menos que se trate de un tema de carácter global. Por ejemplo, si nuestro trabajo trata sobre la calidad del agua potable que reciben los habitantes de un país, es casi seguro que la mayoría de la gente (sin importar el área en la cual se desempeñen) querrá conocer los resultados obtenidos, pues de cierta forma les afecta de manera directa al desarrollo de su vida cotidiana. Por el contrario, si la investigación analiza el comportamiento y los cambios de las estrellas en periodos cuatrimestrales, las conclusiones sólo interesarán a los astrónomos.

De este apartado se desprende la última cuestión, la cual se refiere a ¿qué tan útil puede llegar a ser nuestra investigación? Esta pregunta puede ser contestada tomando como base dos razonamientos: de acuerdo a su contenido o su tiempo de vida útil. En el primer caso lo que se evalúa es la calidad de la información recabada, en tanto que en el segundo escenario el aspecto cuantificable reside en la actualidad de sus resultados. Pongamos un ejemplo para que esto quede entendido de manera más precisa. Si consultamos en una biblioteca un Atlas mundial editado en el año de 1990, para conocer las dimensiones de cada uno de los continentes. Seguramente este libro nos sea de utilidad, pues estas medidas son prácticamente invariables (salvo algún leve desplazamiento tectónico). En cambio, si lo que queremos es averiguar la división política del territorio europeo, la información plasmada en sus páginas, resultará inobjetablemente obsoleta, debido al surgimiento y/o desaparición de varias naciones emblemáticas de aquella época. Entre ellas la URSS.

Después de haber seleccionado el tema da inicio el proceso de la investigación científica. Este mecanismo está compuesto por cuatro etapas principales:

  • Planificación El investigador desarrolla un plan de acción, o sea, un escrito o documento en donde se plasme de manera detallada y cronológica cada una de las fases que compondrán su búsqueda a lo largo de su investigación. Esto sirve para tener un primer acercamiento con el tema y así poder anticipar los posibles sucesos que se presentarán.
  • Ejecución Consiste en recolectar, ordenar, jerarquizar, analizar e inclusive interpretar cada una de las cifras que se vayan obteniendo “en el camino”.
  • Evaluación Se hace un análisis exhaustivo de las hipótesis planteadas y se determina si estas llegaron o no al comprobarse. También pueden utilizarse trabajos realizados con anterioridad para comparar si las conclusiones a las que se llegó, fueron satisfactorias.
  • Difusión En esta etapa se dan a conocer los resultados obtenidos, ya sea a un sector específico (revistas y periódicos especializados) o en un medio de comunicación masiva (radio, televisión o internet). Dependiendo del alcance y la magnitud de la investigación.

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