La Sirena de Fiji

La Sirena de Fiji

Cuenta la Leyenda que en agosto de 1842 el Dr.J.Griffin, inglés llegó a la ciudad de Nueva York llevando una pequeña maravilla, una sirena real. Explicó que la había comprado en América del Sur, cerca de las islas de Fiji, y que la llevaba de viaje a Inglaterra para mostrarla al Museo de Historia Natural de Londres. El alto nivel de interés en el público estadounidense, le obligó a exponer durante una semana junto con otras criaturas híbridas recogidos a este extraño ser.

Una gran multitud se movilizó para ver la reliquia fascinante, y para asistir a las lecciones de historia natural del  Dr. Griffin. Después de una semana de la exposición, la sirena se compró por el Museo Americano de Nueva York, que había sido informado del hallazgo del famoso investigador de rarezas. La sirena se expuso durante un mes más. Para atraer el mayor número de personas, se crearon hasta posters publicando lo que se presenta como una joven hermosa, mientras que la criatura parecía más bien como “la personificación de la fealdad”, como se describe en las críticas de los periódicos de la fecha. La sirena se paseó alrededor de los Estados Unidos, donde recibió muchas críticas y acusaciones de fraude, como la del naturalista Rev. John Bachman de Carolina del Sur, que literalmente aplastó el aura de misterio y asombro que crecía alrededor de la “sirena“. Se dijo también que el autodenominado Dr. Griffin era en realidad un empleado de Barnum, y que él sólo tenía la función de atraer el interés del público para afirmar la autenticidad del objeto. La sirena de Fiji se perdió en el incendio del Museo de Bernum en 1860, pero una copia se realizó y está en poder de la Universidad de Harvard, y se exhibe en el Museo Peabody de Arqueología y Etnología.

La Sirena de Fiji no sólo estuvo expuesta en Estados Unidos. También fue expuesta en Bloomsbury, cerca de Londres, en 1921. The London “Daily Express”, del 22 de junio de ese mismo año describió el evento: “Parece en realidad a una sirena, y tiene los ojos de pescado bien abiertos como para que todos los visitantes los vean y acuden en peregrinación a verla.

La historia de la sirena es una historia romántica. Su lugar de origen es la costa de África occidental, pero nadie sabe quién la llevó a Londres, y cuándo. Los médicos no le han examinado la cabeza ni nada. Su figura es arrugada como una momia, con solo 16 centímetros de diámetro, lo femenino es solo su busto y las proporciones, y que tiene por debajo de su ombligo la cola de pescado. El cráneo es terriblemente grotesco, mostrando sus 25 dientes”.

 

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