Modelos de desarrollo modernos

Los modelos de desarrollo modernos: Un problema que debemos enfrentar lo antes posible

En la actualidad los modelos de desarrollo que tenemos presentes en la sociedad, se encuentran principalmente basados en la premisa de una economía de mercado, donde la principal meta es la producción rápida y barata de mercancías de todo tipo, así como la obtención de grandes ganancias a corto plazo.

Estos modelos “recompensan” estas conductas, mientras que por el contrario “castigan” a las instituciones o gobiernos que planifican a largo plazo.

Como resultado de lo anterior, la planeación ecológica, económica y social de los pueblos se fundamenta en una visión de resultados casi inmediatos, siempre buscando obtener el mayor beneficio posible.

Pareciera que paradójicamente, a gran escala se siguen imitando los preceptos del colonialismo antiguo, donde las grandes potencias económicas siguen explotando los recursos naturales de las naciones más pobres y desprotegidas. Quizás esto no se perciba a simple vista, dada la inclusión de herramientas como los tratados de libre comercio internacional.

La mayoría de estas malas prácticas, se dan por la disparidad económica o la falta de tecnología. Lamentablemente aunque los organismos internacionales han detectado y reconocido la existencia de problemas importantes que afectan de manera directa a la biodiversidad, es decir, a la ecología, muchos de los mecanismos que tienen para combatirlo son ineficientes o en su caso contradictorios.

¿Cuáles son los problemas que más nos afectan?

El primero y el más importante de todos ellos es:
el cambio climático
(precisamente este sitio está dedicado a explicar de forma clara y concisa este fenómeno). Sin embargo, para fines prácticos haremos un pequeño resumen de su significado. El calentamiento global se presenta como resultado del incremento de las concentraciones de contaminantes, como son el dióxido de carbono, el metano, el óxido de nitrógeno y los clorofluorocarbonos. Estos compuestos fungen como un “capelo” que mantiene atrapado el calor, por lo que la temperatura atmosférica aumenta.

Pese que para muchas especies, incluida por supuesto la humana, ese cambio pareciera imperceptible, genera alteraciones ambientales de suma importancia, las cuales se manifiestan a manera de cambios en las estaciones del año, haciendo al clima cada vez más extremoso y provocando como consecuencia el desarrollo de sequías e inundaciones, según el lugar en donde se presenten. Actualmente se tiene una concentración de dióxido de carbono de aproximadamente 350 partículas por millón. No obstante, para el año 2100 se calcula que este nivel aumente hasta las 560 partículas por millón.

El segundo problema en nuestra lista corresponde al debilitamiento de la capa de ozono. La capa de ozono se ubica aproximadamente entre los 10 y los 70 kilómetros de la superficie terrestre. Una de las características más importantes de este compuesto, es la de repeler los rayos ultravioleta que intentan ingresar hasta la biosfera, para evitar que éstos afecten de manera grave el desarrollo de la vida. En la década de los años setentas, se descubrió que por ejemplo, una sola molécula de cloro es capaz de destruir hasta 100,000 moléculas de ozono. Lo mismo ocurre, con otra gran cantidad de compuestos que utilizamos diariamente de manera cotidiana. Actualmente existen algunas zonas del planeta en donde es casi inexistente la presencia de la capa de ozono. Esto ha traído como consecuencia la aparición de cáncer en la piel, muerte de flora y fauna, sobre todo en la región austral del mundo.

El tercero, lo ocupa el fenómeno de la deforestación. De acuerdo con datos recabados por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) se calculó que en el año de 1991 la tasa de deforestación de los bosques a nivel global había ascendido de forma alarmante hasta llegar a los 200,000 km2 por año. Con base en estos supuestos, es posible determinar a una tasa de pérdida anual de aproximadamente .4% del total de especies existentes. Esto expresado en números es de unas 4000 especies extintas cada año. Aunque muchos especialistas suponen que para el año 2010 estas cifras se han incrementado hasta las 15,000.

El último y cuarto punto de nuestra lista corresponde a la lluvia ácida. Este fenómeno químico consiste básicamente en la precipitación atmosférica de compuestos de origen ácido (ya sean secos o húmedos), los cuales provienen de diversos procesos de combustión. En estas lluvias se presentan diversos tipos de contaminantes como son: los ácidos sulfhídricos, el dióxido de azufre, los ácidos clorhídricos etc. Cabe mencionar que en algunos territorios es muy difícil identificar plenamente cuáles son los efectos que causa en el ambiente, sin embargo, se cuenta con pruebas que sustentan su peligrosidad. Por ejemplo la muerte de peces y otras especies en los ríos y lagos, la acidificación de mantos acuíferos de agua dulce, los daños a automóviles, edificios y monumentos entre otros.

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