Procesar la información de la mejor manera

¿Cómo procesar la información de la mejor manera posible?

Como ya se ha señalado en ocasiones anteriores, no todas las cifras pueden ser analizadas de la misma forma, pues precisamente dicha “forma” se encuentra ligada intrínsecamente con la naturaleza de la fuente de donde ésta provenga. Supongamos que por ejemplo tu investigación habla sobre “la obesidad infantil”, entonces seguramente tendrás la información recopilada a manera de encuestas. Si éste fuera el caso, te recomendamos que realices un análisis de tipo cualitativo. Por el contrario, si lo que tienes son cifras vaciadas en una tabla, la herramienta idónea es sin duda el análisis cuantitativo.

La principal diferencia entre los dos métodos, es que en el primero lo que se busca es conocer con exactitud el significado global del conjunto de informes que se obtuvieron durante todo el proceso investigativo. En tanto que el segundo método tiene por objetivo estudiar y analizar cantidades de tipo numérico.

Ahora bien, cabe mencionar que en realidad estas dos herramientas de análisis son completamente complementarias, esto quiere decir que en ocasiones podemos utilizar ambas, si es que nuestra investigación así lo requiere.

Ya sabemos cuáles son los tipos de análisis que nos permitirán recopilar la información plenamente pero… entonces ¿cómo debo analizarla?

Es muy sencillo, lo único que tendrás que hacer es utilizar una herramienta conocida con el nombre como el “análisis de contenido“.

El análisis de contenido es un método cualitativo que puede ser definido como: El estudio de las diferentes partes de un documento, de acuerdo con categorías preestablecidas por el o los investigadores, con el fin de identificar las relaciones existentes entre esos elementos a través del texto. A su vez, estas categorías dependen forzosamente de dos cosas: el tipo de documento del que se hable y de los objetivos que se haya trazado el investigador.

Una de las ventajas que tiene este tipo de análisis, es que puede ser aplicado prácticamente a cualquier fenómeno social. Por ejemplo, una campaña publicitaria sobre un nuevo software. Si llevamos a buen puerto la aplicación de este análisis seguramente estaremos en posibilidades de: saber a qué tipo de público va dirigido nuestro producto, conocer las características que nos diferencian de la competencia, medir la capacidad de respuesta de nuestros anuncios, calcular cuántas unidades venderemos etcétera.

El siguiente paso que debemos realizar consiste en “refinar” nuestros contenidos, o sea, ubicar cuáles son las particularidades más relevantes, con el fin de no caer en un estancamiento o peor aún, ser redundantes.

Otra herramienta útil para el procesamiento de la información es sin duda el análisis estadístico. La estadística según los especialistas se refiere a: la recopilación, presentación, análisis e interpretación de datos numéricos. La estadística puede ser calculada de tres maneras diferentes: mediante el cálculo de frecuencias, medias y porcentajes.

Frecuencia

Una frecuencia es la suma de las veces que se repite un evento o una categoría. Para ejemplificar esto de mejor manera, tomemos por ejemplo el caso del aleteo del colibrí. De acuerdo a varios estudios realizados recientemente, se ha llegado a la conclusión de que ésta ave agita sus salas con una frecuencia aproximada de 5000 repeticiones por minuto.

Media

La media, es la medida de tendencia central más utilizada en los procesos de análisis científicos y es definida a su vez como: el promedio aritmético de una distribución. Es decir, representa la suma de todos los valores obtenidos, dividida entre el número de casos. Las medidas de tendencia central son puntos dentro de una distribución, precisamente los valores centrales de ésta, son usados para estudiar lo que se conoce como “casos críticos”. Por ejemplo, Si en la clase de matemáticas tenemos un grupo de ocho estudiantes y la suma de calificaciones totales es 61. Dicho grupo tendrá como media 7.62.

Porcentaje

Los porcentajes o proporciones, son las frecuencias de casos de una categoría determinada, divididas entre el número total de casos. Es muy importante tener en cuenta que siempre que se reporten datos porcentuales, se debe reportar el número total de casos. Esto con el fin de saber cuál fue la base a partir de la cual se hicieron los cálculos. Por ejemplo, Sin una población de 100 habitantes, el 80% sabe leer y escribir significa que 20 personas no.

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